Maratón de Sidney: la crónica de Lourdes Aguiar en los 42k

El domingo arrancó temprano para todos los corredores de la maratón. Salimos del hotel a las 04.30 AM para movernos en tren hasta la largada. El día de la carrera el transporte público en Sidney es gratuito para los que muestren su dorsal.

Por Especial de Lourdes Aguiar
2 de septiembre de 2025

El domingo arrancó temprano para todos los corredores de la maratón. Salimos del hotel a las 04.30 AM para movernos en tren hasta la largada. El día de la carrera el transporte público en Sidney es gratuito para los que muestren su dorsal.

Nuestro grupo de corredores se dividió en dos. Los que salíamos desde el corral rojo o naranja teníamos que bajarnos en la estación Victoria Cross y para que los largaran desde el sector verde, tenían que viajar una estación más. Esto lo designa la organización en base al ritmo de carrera que cada corredor declaró en su inscripción.

Los 42k de Buenos Aires, en el top 50 a nivel mundial

Una marea de corredores en la todavía noche de Sidney, algo fría (aunque sin duda podría haber sido peor) se movía por la ciudad hasta la zona de largada en la Miller Street. Como en toda Major la entrada a los corrales tiene que ver con el horario de salida de la carrera.

El grupo 1 largaría a las 06.31, y así sucesivamente los grupos 2 y 3, con media hora de diferencia. Los atletas de élite no tuvieron una salida diferenciada; sino que largaron por delante de los demás corredores.

La estrella del día, sin lugar a dudas, fue el gran Eliud Kipchoge; que aunque no se perfilaba para ganar, era quien se llevaba todas las miradas. La gente esperaba su paso desde muy temprano.

La largada

Dentro de cada color de largada había letras, A B y C; que marcaban el orden de salida. En el predio donde esperábamos nuestro turno, la gente hacía largas filas para ir al baño mientras otros se iban desabrigando de a poco para empezar a “entrar en calor” para la largada. Recordemos que es costumbre donar el abrigo que cada cual lleva.

7 ejercicios que debes tener en tu rutina

Finalmente llegó mi turno. Ansiedad a tope. Pasadas las 07 salí a recorrer Sídney, en un circuito muy desafiante. Mucho desnivel, con subidas que se hacían sentir en las piernas y bajadas estrepitosas. Los primeros km son en pendiente y al llegar al Harbour Bridge, hay que empezar a subir. Vale destacar que tocó un día de sol, y no tan ventoso, ideal para el debut de Sidney como Major.

Mucha gente alentó a lo largo del circuito, que, a nivel personal, tuvo un gran momento; cuando por el recorrido de la carrera, me crucé con Kipchoge. Claro… él a punto de llegar y yo batallando para sumar kilómetros. El maratonista que hizo y sigue haciendo historia a sus 40 años, terminó en el puesto 9; y fue esperado en la meta por los mismísimos ganadores; casi como si fueran unos corredores como nosotros, para sacarse una foto con el número 1 en la historia de los 42 km 195 metros. Hablando de distancia, muchos corredores (y me incluyo, claro) refieren que sus GPS les dio más cercano a 43 km en el circuito.

La hidratación estuvo correcta. Agua, isotónica y geles. En algunos puestos hubo un poco de escasez para los que venían más atrás, pero nada grave; ya que había puestos cada 2,5 kilómetros. El circuito nos fue llevando por lugares emblemáticos de la ciudad. Hubo algunos shows que animaban el paso de los corredores.

Gente con carteles y banderas, muchos gritos, música y algunos personajes que se robaban la atención del público, como el corredor que iba con una tabla de surf bajo el brazo, y corriendo en ojotas.

Los números que dejó la maratón

Algunos números que dejó esta maratón: de los 35 mil corredores, 4.021 ya habían completado el circuito de Majors y venían en busca de la séptima medalla. Y más de 100 países fueron representados en esta carrera. Los últimos 400 metros eran en pendiente lo que facilita un poco la llegada, sumado a la imponente vista de la icónica Ópera de Sidney. Esa silueta histórica es la que está calada en la medalla que recibimos al cruzar el arco de llegada.

Kipchoge, la estrella en Australia.

Emoción, cansancio, calor, alegría. Lágrimas, gritos, abrazos o simplemente ese suspiro final de “misión cumplida” horas después del ganador, el etíope Hailemaryam Kiros, que superó el récord del circuito marcando 02 horas, 06 minutos y 18 segundos.

Entre las mujeres se coronó Sifan Hassan, medallista en el maratón de París. Con su tiempo de 02:18:22 se coronó ganadora, además de consolidarse entre las favoritas del público, por su simpatía y pizca de humor que supo mostrar en las entrevistas que le hicieron.

Una experiencia inolvidable. “Están haciendo historia” remarcaba el conductor; haciendo hincapié en que estábamos participando en la primera edición de esta maratón siendo la séptima Major. Mientras otros dos destinos como Ciudad del Cabo y Shanghái se perfilan para formar parte del medallón de nueve Majors, yo miro mi hermosa medalla plateada, satisfecha. Fui parte de una maratón histórica. Mi medalla número 22 en la distancia. Nos vemos pronto, corriendo por Buenos Aires.

Temas relacionados
/

Hacé tu comentario

Por si acaso, tu email no se mostrará ;)