El Cruce Saucony no es una carrera, es una experiencia de vida en 100k

Definir a El Cruce Saucony como una carrera de trail running es, sin temor a equivocarme, quedarse corto.

20 de noviembre de 2025

Definir a El Cruce Saucony como una carrera de trail running es, sin temor a equivocarme, quedarse corto.

Si uno tomara los datos duros, se trata de 100 kilómetros divididos en tres días, con dos campamentos para recuperar energías.

Pero el evento organizado por Club de Corredores es mucho más que ello. Se trata de una experiencia de vida, ideal para aquellos que pretenden estar en contacto con la naturaleza, y ponerse delante un desafío físico.

Con Villa La Angostura como sede para esta temporada, miles de corredores estarán en la línea de largada, posicionándola como una de las carreras con mayor cantidad de inscriptos en el mundo del trail running.

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El reto de El Cruce

Para empezar, El Cruce Saucony no deja de ser un reto de superación personal en lo físico. Son tres jornadas subiendo cerros, con una distancia de poco más de 30 kilómetros, lo que no es poca cosa.

Puede sonar “fácil” hacerlo un día, pero el segundo y el tercero, con el cansancio acumulado, no es igual para las piernas. Por eso, lo cierto es que el entrenamiento es necesario.

Con este panorama, nos introducimos en una competencia que comienza mucho antes que en el momento de la largada, con el retiro de kit, dejar el bolso para ser enviado al campamento, recibir la información previa…son algunos de las situaciones por las que se empieza a sentir la competencia.

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El comienzo del desafío

Al empezar la carrera, el protagonista comienza a vivir una experiencia que alterna el desafío físico subiendo y bajando cerros, recorriendo bosques y cruzando arroyos y cañadones, en medio de paisajes imponentes, con la cordillera como testigo.

La conexión con la naturaleza, la presencia de la flora y la fauna del lugar que ganan protagonismo y vistas que sobresalen de lo común, con las montañas en primer lugar, son parte de lo que los ojos tendrán delante.

Eso sí. El entusiasmo por comenzar la prueba debe balancearse con saber conservar piernas para las siguientes jornadas, evitando “quemarse” y agotar toda la energía el primer día, cuando restan dos días y poco más de 60 kilómetros exigentes.

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La vida en el campamento

Dos serán las jornadas que tras completar el recorrido, uno llega a un campamento en el que primero se lo espera al corredor con un sandwich y, tras recibir el bolso, con la carpa lista para descansar.

Allí, la interacción con el resto de los corredores, comentando experiencias, se vuelven una experiencia única, rodeados de montañas y a metros de lagos con aguas cristalinas.

A su vez, el paso por los diferentes oasis instalados en medio del recorrido permiten recuperar las energías, con puestos ideales para abastecerse y continuar corriendo.

La importancia de los voluntarios

Una parte importante de El Cruce Saucony es la participación de los voluntarios, que en cada puesto como en los campamentos asisten a los corredores.

Cada voluntario tiene un rol fundamental y que le brinda al corredor energía y colaboración, brindándole ayuda en cada una de las jornadas. cruce

La emoción del último día

La tercera jornada acumula varias sensaciones. Desde el cansancio de los kilómetros recorridos, hasta la ansiedad de completar la carrera.

La emoción a cada paso, con los metros finales con amigos y compañeros de equipo alentando, hacen que los abrazos y lágrimas surjan al terminar los 100 kilómetros de El Cruce Saucony.

Finalmente, la medalla finisher espera a los corredores tras cruzar la meta, simbolizando el premio al esfuerzo, reto superado y como reflejo de todo lo vivido durante estas tres jornadas.

Web oficial de El Cruce Saucony AQUÍ

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