Julián Álvarez, el más veloz en Argentina
El fútbol y el running tienen tantos puntos en común como puntos que los diferencian. Partiendo de la base aeróbica que los une, luego, de acuerdo a las posiciones de los jugadores en la cancha, cada uno tiene una preparación como un esfuerzo diferente.
El fútbol y el running tienen tantos puntos en común como puntos que los diferencian. Partiendo de la base aeróbica que los une, luego, de acuerdo a las posiciones de los jugadores en la cancha, cada uno tiene una preparación como un esfuerzo diferente.
De acuerdo a las estadísticas brindadas por la FIFA, el jugador argentino que alcanzó la velocidad máxima en el choque de la semifinal del Mundial ante Inglaterra fue el delantero Julián Álvarez.
El atacante del Atlético Madrid y ex River Plate alcanzó la velocidad de 48 kilómetros por hora, seguido por Enzo Fernández, Nahuel Molina y Alexis Mac Allister.

Julián Álvarez, el más veloz
Vale aclarar que el delantero llegó a los 48 kilómetros por hora mediante un sprint, lo que se traduce en un esfuerzo de velocidad máxima durante un período de tiempo o distancia muy breve.
A la hora de explicar el movimiento y reacción en un sprint, una de las mejores atletas en 100 y 200 metros de la historia de Argentina, Florencia Lamboglia, explicó: “Para empezar, hay que remarcar que la velocidad en un deportista es innata y biológica, y a partir de ello, se trabaja”.
“Se trabaja mucho para evitar el cansancio, dado que los partidos son cada vez más pegados, con viajes en el medio, y todo eso influye en el rendimiento. Pero por sobre todo, en el sistema nervioso tiene que estar bien. Y a veces, en un velocista es mejor entrenar menos y cuidarse más en el entrenamiento“, remarcó la multicampeona nacional.
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La estructura en la preparación, completamente diferente
A la hora de hablar de la planificación en los entrenamientos y el sprint de Julián Álvarez, la grieta entre el running y el fútbol empieza a ser más clara. El preparador físico Gustavo Otero, con pasado en Boca, Vélez e Independiente, entre otros, remarcó: “Para tener en cuenta, el running es un deporte que se realiza de manera continua, mientras que el futbolista encara una actividad intermitente”.
“Los futbolistas, tomando un promedio, corren un estimado de entre 10 y 13 kilómetros por partido. Lógicamente, eso lo hacen con un tiempo neto de alrededor de 50 minutos, a diferencia de los 90 minutos que dura el partido”, argumenta, al tiempo que agrega: “Si tomamos toda la acción del futbolista, y el tiempo neto y real de duración del partido, nos da un estimado de que los jugadores corren a 3 o 4 minutos el kilómetro de ritmo, pero esto no es real efectivamente, porque el jugador tiene muchas y diferentes velocidades en el partido, desde trotes lentos, caminatas, hasta aceleraciones a toda velocidad”.
Por lo tanto, el PF establece las diferencias en la preparación entre el running y el fútbol: “El jugador pone su entrenamiento en cuanto a las aceleraciones máximas, derivadas de la fuerza y potencia, que se va a sustentar con carreras de mediana intensidad, y algunas lentas. Por lo que tiene dos vertientes importantes: la de la fuerza y velocidad, para ser potente y también para arrancar velozmente, pero también tendrá que desarrollar la resistencia, y ahí es donde se une el camino con el running, porque también debe tener un volumen grande para que el corazón bombee mucha sangre en cada latido, eso se obtiene mediante la potencia aeróbica, y eso es parte de la puesta a punto de los runners”.

La recuperación, un factor clave
A la hora de analizar los datos aportados de la FIFA y brindar detalles sobre las recuperaciones, el doctor Sergio Mauro (MN 54562) y con una gran trayectoria trabajando en Independiente de Avellaneda, aporta un detalle clave para tener en cuenta: los jugadores actuales son, en su mayoría, 10 centímetros más altos que hace 20 años.
“Con los datos que aporta la FIFA, se confirma el biotipo de jugadores más altos, tomando en comparación el Mundial de hace 20 años, el de Corea-Japón del 2002, por lo que en el deporte de elite, la altura es un elemento importante”, agrega.
Al mismo tiempo, el médico oriundo de Chivilcoy también se refirió a las cantidades de kilómetros recorridos: “Hay mayor intensidad en el juego. Se pasó de un Mundial a otro a correr más. Hoy los valores rondan los 12 kilómetros por partido, por jugador (variando obviamente la posición de cada uno en la cancha), cuando antes el promedio estaba en los 9″.
“También es cierto que hoy hay una mayor imprecisión en el porcentaje de pases. Scaloni lo dijo el otro día, que es un Mundial en el que hay que ser más inteligente en el juego”, sostiene.
Respecto a la recuperación de cada jugador, Mauro explica que se debe dar en diferentes aspectos:
- Nutricional. Aportando hidratos de carbono, hidratación y proteínas.
- Recuperación Neuromuscular. Esto se lleva adelante con baños de hielo, cámaras de compresión o hiperbáricas.

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