Correr y viajar: los 10 maratones más desafiantes
Correr y viajar es una combinación perfecta, que día a día gana cada vez más terreno, reforzando el encanto del turismo deportivo.
Correr y viajar es una combinación perfecta, que día a día gana cada vez más terreno, reforzando el encanto del turismo deportivo.
Y cada sitio del planeta tierra cuenta con particularidades únicas, que vuelven mucho más atractivo cada uno de los desafíos.
Vale destacar que correr 42,195 kilómetros ya es, por sí mismo, un desafío mayúsculo. Pero hacerlo a más de 5.000 metros de altura, sobre una capa de hielo, entre animales salvajes o bajo un sol que nunca desaparece del horizonte lleva la experiencia a otra dimensión.
En los últimos años, el concepto de running tourism —viajar para participar de una carrera y convertir el evento deportivo en una experiencia turística— ganó protagonismo. Y el calendario internacional ofrece pruebas capaces de transformar una maratón convencional en una verdadera expedición.
A continuación, 10 de las maratones de 42,195 kilómetros más exóticas y llamativas del planeta.
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1. Tenzing-Hillary Everest Marathon — Nepal
El techo del mundo como línea de largada
Pocas imágenes resultan tan difíciles de igualar como comenzar una maratón frente al Everest. La Tenzing-Hillary Everest Marathon parte desde el Campo Base del Everest, a unos 5.356 metros sobre el nivel del mar, y termina en Namche Bazaar, después de atravesar senderos del valle de Khumbu. La organización la presenta como la maratón más alta del mundo.
El recorrido de 42,195 kilómetros combina glaciares, morrenas, senderos de montaña, puentes colgantes y poblados sherpas. Antes de competir, los participantes deben afrontar un extenso proceso de aclimatación para llegar al punto de partida.
No es una carrera para buscar una marca personal. Es una prueba en la que simplemente completar los 42 kilómetros ya constituye una hazaña.
Próxima edición anunciada: 29 de mayo de 2027.
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2. Antarctic Ice Marathon — Antártida
42 kilómetros en el continente blanco
Hay maratones exóticas y después está esta. El Antarctic Ice Marathon se disputa en Union Glacier, en el interior de la Antártida, lejos de las islas periféricas y en uno de los ambientes más aislados del planeta.
Los corredores enfrentan nieve y hielo durante prácticamente todo el recorrido, temperaturas que pueden rondar los -20 °C de sensación térmica, viento y una altitud cercana a los 700 metros.
La aventura comienza incluso antes de ponerse las zapatillas: los participantes llegan a la Antártida mediante vuelos especiales desde Chile y aterrizan sobre una pista de hielo azul.
Aquí, el paisaje no es un simple telón de fondo. Es el principal adversario.
Próxima edición: 13 de diciembre de 2026.

3. Great Wall Marathon — China
Cuando la maratón incluye miles de escalones
La Gran Muralla China es uno de los monumentos más reconocibles del planeta. Correr sobre ella, sin embargo, es otra historia.
La Great Wall Marathon se desarrolla en la zona de Huangyaguan y propone 42,195 kilómetros que incluyen tramos sobre la histórica fortificación, caminos rurales y numerosos desniveles. El recorrido completo cuenta con más de 5.000 escalones, convirtiendo a las piernas en protagonistas absolutas de la jornada.
El atractivo visual es enorme, pero también lo es la exigencia. Subir y bajar escaleras durante una maratón rompe cualquier estrategia tradicional de ritmo.
Es, probablemente, una de esas carreras en las que la fotografía de llegada puede ser tan importante como el cronómetro.
Próxima edición anunciada: mayo de 2027; la organización ya tiene abierta la inscripción.

4. Big Five Marathon — Sudáfrica
Correr entre leones, elefantes y rinocerontes
Imaginar una maratón en África suele llevar inmediatamente a pensar en la sabana. Esta carrera va todavía más lejos: se disputa dentro de la reserva de Entabeni, en Sudáfrica, atravesando el hábitat de los llamados Big Five: elefante, rinoceronte, búfalo, león y leopardo.
El recorrido de 42,2 kilómetros combina arena, grava, pendientes y terreno irregular. Y hay una particularidad que la distingue de prácticamente cualquier maratón urbana: no existen vallas que separen completamente a los corredores de la fauna.
La seguridad depende de los equipos especializados y de los rangers que acompañan la competencia. Para los participantes internacionales, además, la experiencia incluye alojamiento, recorridos de safari y actividades en la reserva.
Más que una carrera, es correr mezclando una especie de safari con dorsal.
Próxima edición: 19 de junio de 2027.

5. Polar Circle Marathon — Groenlandia
Una maratón sobre el hielo
En Kangerlussuaq, Groenlandia, el frío no es una circunstancia meteorológica: es parte del recorrido.
La Polar Circle Marathon ofrece la distancia clásica de 42,195 kilómetros, atravesando tundra ártica y sectores de la capa de hielo de Groenlandia. La organización la promociona como “la maratón más fría del mundo”.
El paisaje incluye correr en medio del hielo hasta donde alcanza la vista, tundra y la posibilidad de encontrarse con fauna como zorros árticos y bueyes almizcleros.
Para quienes buscan todavía más dificultad, existe el Polar Bear Challenge, que combina la maratón completa con una media maratón al día siguiente.
Próxima edición: 30 y 31 de octubre de 2027.
6. Sahara Marathon — Argelia
42 kilómetros en el desierto y una historia detrás
El Sahara Marathon propone una experiencia completamente diferente: correr por los campamentos de refugiados saharauis próximos a Tinduf, en Argelia.
La prueba de 42,195 kilómetros parte del campamento de El Aaiún, atraviesa Auserd y finaliza en Smara. El terreno combina superficies compactas, arena, piedras y sectores de dunas.
Pero su particularidad no está solamente en el paisaje. La carrera tiene también un fuerte componente social: su objetivo es apoyar y visibilizar a la población saharaui refugiada.
Con un cupo limitado a 400 corredores, la experiencia es mucho más íntima que la de las grandes maratones internacionales.
Próxima edición: 16 de marzo de 2027.
7. Petra Desert Marathon — Jordania
Correr frente a una de las maravillas arqueológicas del mundo
Pocas maratones permiten correr en medio de un escenario histórico comparable con Petra.
La Petra Desert Marathon comienza en la antigua ciudad nabatea y lleva a los corredores por el Siq y las inmediaciones del Tesoro, antes de internarse en los paisajes desérticos y montañosos que rodean el sitio arqueológico.
Los 42,195 kilómetros combinan arena, grava, asfalto, ascensos y descensos. Es decir, una maratón en la que el patrimonio arqueológico y la dificultad deportiva se mezclan constantemente.
La imagen de un corredor atravesando el desfiladero de Petra antes de internarse en el desierto convierte a esta carrera en una de las propuestas más cinematográficas de la lista.

8. Midnight Sun Marathon — Noruega
42 kilómetros sin que llegue la noche
En Tromsø, al norte del Círculo Polar Ártico, la noche de verano tiene una particularidad extraordinaria: el sol no se pone.
La Midnight Sun Marathon aprovecha precisamente ese fenómeno para correr en un lugar único. La carrera se desarrolla en pleno verano y convierte la luz permanente del Ártico en parte de la experiencia deportiva. Tromsø se encuentra aproximadamente a 350 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico.
El recorrido de 42,195 kilómetros atraviesa la ciudad, cruza el puente de Tromsø y ofrece vistas de montañas, fiordos y el paisaje ártico.
Es una de las pocas maratones en las que terminar de noche no significa necesariamente correr en la oscuridad.
Próxima edición: 19 de junio de 2027.

9. Gross National Happiness Marathon — Bután
Una maratón en el reino de la felicidad
Bután tiene una relación particular con la idea de bienestar. Allí nació el concepto de Felicidad Nacional Bruta, una filosofía que busca medir el progreso más allá de los indicadores económicos.
El nuevo Thimphu Marathon recoge esa identidad desde el propio nombre de su prueba principal: Gross National Happiness Marathon, sobre la distancia olímpica de 42,195 kilómetros.
La carrera atraviesa el entorno de Thimphu, capital de Bután, entre valles, ríos, montañas y elementos de la cultura budista. El escenario del Himalaya convierte el recorrido en una experiencia radicalmente distinta de una maratón urbana convencional.
Próxima edición anunciada: 6 de marzo de 2027, según la organización del Bhutan International Marathon.
10. World’s Most Remote Marathon — Santa Elena
42 kilómetros en una isla perdida en el Atlántico
Para cerrar la lista, una carrera cuya principal característica empieza mucho antes de la largada: llegar hasta el lugar donde se disputa.
La isla de Santa Elena se encuentra en pleno Atlántico Sur, a unos 1.900 kilómetros de la costa suroccidental de África. Allí se celebrará en 2027 la World’s Most Remote Marathon, con una distancia completa de 42,2 kilómetros.
La competencia comienza en los terrenos de Plantation House y atraviesa las tierras altas volcánicas de la isla hasta llegar a Jamestown, su histórica capital.
El escenario combina volcanes, vegetación subtropical, océano y caminos de una de las islas habitadas más aisladas del planeta.
Próxima edición: 28 de febrero de 2027.
Una vuelta al mundo en 10 maratones
| Maratón | País/territorio | El gran atractivo |
|---|---|---|
| Tenzing-Hillary Everest Marathon | Nepal | Campo Base del Everest y 5.356 m de altitud |
| Antarctic Ice Marathon | Antártida | Hielo, nieve y temperaturas extremas |
| Great Wall Marathon | China | Más de 5.000 escalones y la Gran Muralla |
| Big Five Marathon | Sudáfrica | Fauna salvaje y safari |
| Polar Circle Marathon | Groenlandia | Tundra y capa de hielo |
| Sahara Marathon | Argelia | Desierto y causa solidaria |
| Petra Desert Marathon | Jordania | Petra y el desierto |
| Midnight Sun Marathon | Noruega | Correr bajo el sol de medianoche |
| Gross National Happiness Marathon | Bután | Himalaya y cultura budista |
| World’s Most Remote Marathon | Santa Elena | Una isla volcánica en el Atlántico Sur |
Correr y Viajar: Mucho más que 42,195 kilómetros
Las diez carreras tienen algo en común: el cronómetro deja de ser el único protagonista.
En algunas, la dificultad está en la altitud; en otras, en el frío, el terreno, la arena o las pendientes. Pero todas plantean una misma idea: que una maratón puede ser también una forma de conocer lugares a los que difícilmente se llegaría de otra manera.
Para el corredor que ya completó las grandes pruebas urbanas y busca un nuevo desafío, estas competencias ofrecen algo diferente. No prometen el camino más fácil hacia los 42,195 kilómetros. Prometen, en cambio, una historia difícil de olvidar.
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