Bernardo Romano, el atleta ciego que aspira a correr 180 kilómetros y clasificar al Spartathlon
Correr para la mayoría de los runners es sinónimo de libertad, pero para Bernardo Romano tiene un significado más importante, ya que se dedica a participar en competencias de larga distancia siendo uno de los pocos ciegos del país en dicha especialidad.
Correr para la mayoría de los runners es sinónimo de libertad, pero para Bernardo Romano tiene un significado más importante, ya que se dedica a participar en competencias de larga distancia siendo uno de los pocos ciegos del país en dicha especialidad.
Romano quedó completamente ciego en 2005, pero hace un par de años retomó una actividad que le apasionaba, el running, y hoy se volvió el número 1 en carreras de larga distancia, así como el mejor ciego en Argentina en maratones es Hugo Acuña.
A poco de participar en los 42k de Rosario y con otra competencia de 24 horas de running, el atleta ciego expresa: “Correr fue volver a nacer, es una libertad total. Todavía me asombro de lo que logro, no pienso parar”.
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Una ceguera hereditaria
Desde pequeño tuvo problemas en la vista, pero con el transcurrir de los años, la situación empeoró. Bernardo padece miopía degenerativa, una enfermedad que heredó de su padre.
En 2005 quedó totalmente ciego, pero lejos de bajar los brazos, se enfocó en el estudio y en la música en primera instancia, y en el deporte hace pocos años.
“Aprendí a hacer todas las cosas de la casa, hoy en día vivo sólo y si me tengo que ocupar de cambiar un cuerito en la cocina, lo hago”, remarca.

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Futbolista frustrado
Desde chico, la pasión por el deporte lo llevó a probar con el fútbol. Su padre era quien lo entrenaba, pero luego fue pasando por diferentes deportes.
Así fue como jugó al handball, básquetbol y pasó por todas las pruebas del atletismo, hasta que los tiempos de carrera en el running lo llevaron a empezar a entrenar para un maratón.
Cuando faltaba poco para participar en la prueba de 42 kilómetros, perdió la vista por completo y toda la preparación quedó descartada, a causa de que debía adaptarse a su nueva vida.
La vuelta al running
Bernardo desconocía como era el running para ciegos, hasta que llegó al team Lazos Solidarios. Allí conoció a Sandra Sánchez, con la que empezó a correr.
“No tenía ni idea que había guías. Recién en 2023 llegué a un grupo de corredores que se sumaban a carreras”, recuerda. Al tiempo que se refiere a su compañera: “Sandra no tenía experiencia en el running, pero al ser profesora de educación física, se adaptó rápido”.
“Siempre busqué volver a ser competitivo”, confiesa. “Hoy en día, quedé como el único corredor ciego de ultra distancia, ya que Hugo Acuña, que tiene un gran talento, está buscando la marca de maratón. Le tengo fe”, sostiene.

El logro está en el entrenamiento
Bernardo cree con firmeza en el dicho de que las medallas se ganan en los entrenamientos, por sobre en las carreras. “Uno ve los resultados deportivos, pero lo cierto es que el esfuerzo está en el día a día”, expresa.
Al mismo tiempo, el atleta habla de uno de los aspectos que más problemas le causa: “En lo económico es todo muy complejo. Sobre todo las inscripciones a las carreras, la alimentación, las zapatillas, no es fácil”.
“La tecnología es una gran ayuda para los que somos ciegos. Nos permite manejarnos con mucha libertad. Y el entrenar en la cinta me da la posibilidad de correr todos los días y prepararme con mucho volumen”, indica.
La música, su otra pasión
Bernardo también es un apasionado por la música, aunque por las diferentes situaciones de vida, incluso laborales, fue relegando el aprender a tocar diferentes instrumentos.
Al quedarse ciego, empezó a tocar la guitarra clásica. “Al principio fue muy duro, porque no había nadie que se dedicara a enseñar a ciegos y había poca información, pero siempre busqué la forma de reinventarme”, recuerda.
Tras aprender a leer las notas musicales mediante braile, llegó al grupo Ensamble Sur de Lomas de Zamora, donde hoy en día se desempeña como percusionista.
Llegar al Spartathlon, un sueño para Bernardo
En carreras de ultra distancia, Bernardo sueña con alcanzar la clasificación a la competencia más exigente del mundo, el Spartathlon, que se realiza en Grecia.
Hace un par de semanas, el atleta ciego registró poco más de 140 kilómetros en 24 horas en General Pico, pero debió bajar la marcha por una molestia en la rodilla, aunque “no tuvo problemas físicos”.
¿El próximo reto? Apunta a correr 180 kilómetros al menos en un día, para estar en el sorteo. “Si llego a quedar dentro de los que tienen dorsal, buscar los fondos para viajar será otra historia”, cierra.

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