Así cambia el cuerpo al dejar de consumir harinas

Consumir harinas es algo muy malo para nuestro cuerpo, porque normalmente estimulan el apetito y, al ingerirlas en exceso, se convierten en grasa.

Si bien es cierto que es muy difícil eliminarlas de nuestra alimentación, una vez que lo hacemos obtenemos cambios muy positivos, y que empiezan a notarse apenas diez días después. A continuación te contaremos algunos de los beneficios que obtendrás.

El vientre estará más plano: la harina tiene pocas proteínas y fibras, lo que ralentiza el metabolismo y favorece la acumulación de gases. Al dejar de consumirlas el intestino se limpiará de forma natural.

Acabaremos con el estreñimiento: el cuerpo comenzará a absorber mejor las fibras, lo que nos brindará una mejor digestión.

Se controlarán los triglicéridos y el colesterol: hay que recordar que el exceso de harina se convierte en grasa que se acumula en el cuerpo y se filtra por el torrente sanguíneo. Al reducir su consumo se obtiene un equilibrio.

Mejorarán los niveles de glucosa: bajarán los niveles de azúcar en la sangre, lo que evitará el riesgo de padecer diabetes.

El corazón comenzará a latir a buen ritmo: esto se debe a que la presión alta se normalizará, por el hecho de lograr una mejor circulación sanguínea al no tener grasa en la sangre.
Los músculos estarán más fuertes: al sustituir las harinas, que no tienen proteínas esenciales para la construcción de masa muscular, por otros alimentos que sí las tienen, el cambio se notará notablemente.

 

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