Cómo influyen los juanetes en la forma de correr

Una de las alteraciones en los pies más frecuentes en las mujeres son los famosos “juanetes”.

Se calcula que un 35% de la población padece de esta protuberancia ósea que se forma en la articulación de la base del dedo gordo del pie, siendo la relación entre mujeres y hombres del 80-20. Y las personas que tienen este problema muchas veces se preguntan si pueden correr con ellos, o si se harán daño. Pero antes de responder a esa pregunta contaremos por qué se producen.

Los motivos pueden ser varios:

La genética: hay estudios que indican que se hereda la forma de los huesos del pie, aunque eso no quiere decir que en el 100% de los casos tenga que ocurrir.

El calzado: la mayoría del calzado que se vende en el mercado no respeta la morfología de nuestros pies, y este es el principal origen no sólo de los juanetes sino también de los dedos en garra, martillo, etc.

Factor hormonal: la hiperlaxitud ligamentosa más propia de la mujer propicia que el pie tenga mayor facilidad a la deformación, sobretodo en períodos como el embarazo y la menopausia, cuando se segrega una hormona llamada relaxina, que afecta directamente a que los ligamentos sean más blandos.
Déficit biomecánico: si al caminar o correr se produce alguna alteración significativa de nuestras articulaciones de los pies, como por ejemplo una pronación excesiva en la articulación subastragalina, eso favorece que el pie no trabaje en su mejor versión y favorezca la aparición de juanetes.
Una vez conocidas las causas y, por lo tanto, también qué hacer para evitar que se produzcan, veremos si se puede correr o no cuando ya los tenemos. Y la respuesta no es ni un sí ni un no rotundo. La respuesta correcta sería un sí, pero con algunas condiciones, y que tienen que ver con lo explicado al principio: en primer lugar se trata de solucionar todas las causas posibles que estén a nuestro alcance. Eso sería tener el calzado adecuado, por ejemplo, y también hacernos un estudio biomecánico personalizado para asegurarnos de no tener ninguna alteración biomecánica importante. Así estaremos reduciendo en un 50% los factores causantes de la aparición de los juanetes. Mientras que en lo referido a los factores genéticos y hormonales poco se puede hacer.
En conclusión, tener juanetes no tiene que ser un impedimento para disfrutar de nuestro deporte favorito, pero se debe hacer con ciertas precauciones, ya que sino aumentamos las probabilidades de que la formación se acentúe y aparezcan los dolores.

 

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