Cómo tratar la tendinitis rotuliana

Es una de las lesiones más comunes en los runners y se caracteriza por un dolor punzante en el tendón que, en estados agudos, puede llegar a sentirse incluso mientras estás sentado. Enterate que conviene hacer para superarla.

La tendinitis rotuliana es una de las lesiones más comunes en las rodillas de los corredores y quizás, junto con la fascitis plantar, sea de las lesiones más molestas y persistentes que se pueda sufrir. En la rodilla actúan dos tendones muy importantes: el tendón del cuádriceps, y el tendón rotuliano, que forma parte del aparato extensor de la rodilla y une la rótula con la tibia.

La tendinitis rotuliana se caracteriza por un dolor punzante en el tendón que, en estados agudos, puede llegar a sentirse incluso mientras estás sentado. Las escaleras son la mayor tortura de quienes la sufren, y es una de las lesiones que más cuesta eliminar.

Algunas de las causas típicas son una mala técnica de carrera; estiramientos pobres o inexistentes (la excesiva tensión del cuádriceps provocando la inflamación e incluso el desgarro de dicho tendón); superficies duras; y sobreentrenamiento.
La tendinitis es un diagnóstico común en la medicina deportiva, que consistiría en la inflamación del tendón como resultado de micro daños que se producen cuando la unidad musculotendinosa está sumamente sobrecargada con una tensión que es demasiado fuerte y/o repentina.

Sin embargo, cada día existen más pruebas de que en la mayoría de las tendinitis que sufrimos no existiría proceso inflamatorio. Es decir que lo que muchas veces es diagnosticado como tendinitis usualmente es tendinosis, una patología diferente. Así, en un estudio realizado en personas con patologías en el tendón de aquiles se detectó la inexistencia de señales de inflamación en el tendón, pero sí rastros de degeneración (tendinosis) en la mayoría de los casos.

La tendinosis es la degeneración del colágeno del tendón en respuesta a una sobrecarga crónica que le impide al tendón sanar y descansar. Esta degeneración produce la pérdida de la fuerza del tendón y el aumento de su volumen, lo que puede generar el escenario para su inflamación (tendinitis). Es por eso que algunos profesionales prefieren hablar de tendinopatías, un término que podría incluir ambas “fases” de una larga lesión, la tendinosis y la tendinitis.

Teniendo en cuenta esta pequeña aclaración, hay que saber que lo más importante para el tratamiento de la tendinitis rotuliana (o mejor dicho, tendinopatía rotuliana) es controlar el dolor. Es cierto que la molestia causada por la tendinitis rotuliana puede ser realmente intensa y suele conducir a una menor actividad muscular y por lo tanto a la pérdida de la fuerza. Y muchas personas cometen el error de creer que el reposo absoluto es la mejor solución. Pero en lesiones de tendones como la tendinitis rotuliana no es lo recomendable, ya que el suministro de sangre al tendón es reducido.

Para reparar los tendones la sangre es necesaria, ya que permite la llegada de nutrientes y la extracción de deshechos. Y justamente a través de la actividad física podemos inducir el aumento de flujo sanguíneo. Por lo tanto sólo se recomienda reducir significativamente las cargas y/o cambiar de actividad física, pero no suspender el entrenamiento.

Para lograr esta reducción de las cargas y del dolor, te recomendamos que no corras o reduzcas significativamente el volumen e intensidad de tus entrenamientos; sólo hay que evitar las actividades que tienden a comprimir el tendón.

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