Se corrió la primera Vuelta al Lago Epecuén y el pampeano César Millán resultó el ganador

El atleta de Santa Rosa se quedó con los durísimos 60K en modalidad non-stop, con una marca que apenas superó las cinco horas. Su coprovinciana María de los Ángeles Alderete fue la vencedora entre las mujeres. La prueba tuvo un escenario único impactante: se corrió entre las ruinas de la villa turística con agua termales que quedó sepultada por el agua en la década del 80. También hubo distancias de 21K y 10K.

Si correr siempre es una gran excusa para conocer nuevos lugares, en la Vuelta al Lago Epecuén la propuesta fue superadora. Por la historia, por su paisaje peculiar, porque es la chance de descubrir un lugar único y poco conocido: se trata de un lugar que supo ser una villa turística con aguas termales hasta su inundación en 1985, con lo cual se trata de una carrera que unió pasado y futuro.

¿El ganador? César Millán, pampeano de Santa Rosa y habitué de los podios en su provincia, se quedó con la distancia máxima, los exigentes 60K non-stop, con una marca de 5h02m33s). Mientras que su coprovinciana María de los Ángeles Alderete (7h16m44s) resultó la ganadora entre las mujeres.

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“Fue una carrera muy linda, por lo único del paisaje y porque el circuito estuvo muy bien organizado. Ojalá se repita el año que viene porque realmente vale la pena”, expresó Millán desde el podio, al recibir su medalla y el resto de los premios.

En los 21k, vencieron el local Gustavo Barros (1h36m34s) y Analía Pascutto (1h50m55s), mientras que en la menor de las distancias, festejaron Franco Aguilar (1h00m17s) y Rocío Sere (1h05m37s).
La carrera tuvo al Banco Provincia como main sponsor y contó con Más Aire como media sponsor.
UN ESCENARIO ÚNICO

La costa del lago tiene barrancas, arena, suelo salino, 6 arroyos, bosques de caldenes y campo, algunos caminos vecinales y las famosas ruinas.

El Lago Epecuén se encuentra a casi 540 kilómetros de distancia de la ciudad de Buenos Aires, lindero con Carhué y cercano a las localidades de Pigüé, Puán y Salliqueló.

Villa Epecuén fue fundada en 1821, siendo un destino turístico por excelencia en la ciudad de Buenos Aires, por su espejo de agua, el cual poseía un índice de salinidad más alto que el Mar Muerto, en Israel, barro con altas propiedades curativas y aguas termales.

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Además, por su concentración de artemias salinas se forman allí una de las mayores colonias de flamencos australes, de color muy rosado, ya que se alimentan de que estos raros crustáceos.

En 1985, las inundaciones en las Lagunas Encadenadas del oeste bonaerense hicieron crecer las aguas en proporciones extraordinaria, el Lago Epecuén se desbordó y la Villa quedó debajo de las aguas tan rápido que mucha gente no pudo sacar la mayoría de sus pertenencias.

Las ruinas de Villa Epecuén permanecieron bajo el agua salada durante casi 20 años y hoy se transformaron en Patrimonio de la provincia de Buenos Aires. Además, forman parte del impulso turístico generado por la ciudad de Carhué, a sólo 10 kilómetros.

El lugar volvió a ser un centro termal con propiedades curativas. La Vuelta a la Laguna de Epecuén es una oportunidad de revalorizar el lago y sus ruinas, uniendo pasado y presente con un paisaje único.

RESULTADOS COMPLETOS

 

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