Correr para atrás o retrorunning: qué es y qué beneficios tiene

El reverse running es una buena alternativa de entrenamiento para reducir el impacto agresivo que la carrera convencional produce a nuestras articulaciones.

Correr hacia atrás, por supuesto, no es muy sencillo. Pero se trata de algo que vale la pena intentar, ya que se queman el doble de calorías, entre otros beneficios muy importantes como por ejemplo mejorar el equilibrio y recuperarse más rápido y mejor de las lesiones habituales entre deportistas, como las de rodilla.
También hay que tener en cuenta que al correr hacia atrás es imposible pisar con el talón, y en cambio se emplea la punta del pie, por lo que la amortiguación recae exclusivamente en el tendón de Aquiles y sus músculos cercanos, que son los gemelos y el sóleo. En ese sentido, es un ejercicio excéntrico puro, recomendado para aquellas personas con molestias en el tendón.
Por otra parte, la cadera también se ve favorecida: para poder hacer los pasos largos la cadera tiene que extenderse hasta su máximo articular, y este es un punto muy importante sobre todo para la gente de más edad, pues ellos suelen tener la cadera un poco rígida. Además, el músculo responsable de este movimiento es el glúteo mayor. Por lo tanto, no sólo se mejora la movilidad de la cadera sino que también se potencia uno de los músculos más importantes para correr.
Por supuesto que nadie se va a poner a correr hacia atrás en plena calle. Pero sí se puede buscar un lugar un poco apartado (sin obstáculos, por supuesto). Sólo queda empezar.

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