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Cómo actúa el cuerpo ante lesiones musculares

Ante la aparición de un daño muscular, las células satélites se activan, proliferan y producen células satélites adicionales y células musculares mononucleares, se fusionan con el tejido existente y de esta manera se comienza a reparar la zona perjudicada. Todo lo que hay que tener en cuenta.

Los corredores están muy expuestos a sufrir inconvenientes como desgarros, distenciones u otras molestias. Pero es importante saber que no es necesario que se sufra una lesión para que se produzca un daño muscular, ya que eso ocurre -aunque en menor medida- en cualquier momento en que una persona se está exigiendo al máximo. Para recuperarse se necesita tiempo suficiente y los nutrientes necesarios, así no sólo se repararán los músculos sino que incluso quedarán más fortalecidos.

En el cuerpo existen tres tipos de músculos, todos compuestos por muchísimas fibras musculares. Así encontramos el cardíaco; el liso, que controla las funciones involuntarias como la digestión y la presión arterial; y el esquelético, que mueve nuestro cuerpo. Además, hay que tener en cuenta que el tejido muscular está formado por células post-micóticas, que son aquellas incapaces de reproducirse, por lo que la reparación de los daños musculares está en cierta medida limitada.

Por supuesto que la capacidad del tejido muscular para lograr una reparación funcional completa depende del tipo y la gravedad del daño sufrido. La mayoría de los tipos de lesiones musculares suelen seguir estas fases: fase inflamatoria y degenerativa aguda; fase de la reparación; y fase de remodelación.

Ante un daño en tus músculos, las células inflamatorias entran en acción: los macrófagos son enviados al sitio de la lesión y eliminan áreas del tejido dañado y lo que haya de sangre acumulada. Más tarde, los fibroblastos producen tejido de granulación. Y aunque las fibras musculares esqueléticas no pueden reproducirse a sí mismas, una pequeña población de células musculares satélites que se encuentran inactivas en las membranas celulares colaboran con la reparación.

Ante la aparición de un daño muscular, las células satélites se activan, proliferan y producen células satélites adicionales y células musculares mononucleares que resultan similares a mioblastos embrionarias (células que participan de la formación de tejido muscular).

Estas nuevas células musculares mononucleares se fusionan con el tejido muscular existente y de esta manera se comienza a reparar la zona dañada. En el caso de lesiones de importancia como un desgarro, donde los extremos de las fibras musculares están muy distanciadas, el cuerpo utiliza tejido conectivo para ocupar el espacio. Pero esta cicatriz de tejido conectivo no tiene las mismas propiedades contráctiles de las fibras musculares, y puede ser un problema y/o causa de futuras lesiones. Un músculo severamente dañado, nunca volverá a ser el mismo que antes. Por eso es importante evitar sufrir lesiones, tomando todos los recaudos posibles.

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